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Mi historia con la lesión

Hace un año me fui de intercambio a estudiar a Inglaterra. A mí me gustan mucho los deportes, y en la escuela donde estaba estudiando había uno que nunca había practicado antes: rugby. Lo probé, me gustó bastante y me quedé en ese deporte toda la temporada, que dura aproximadamente tres meses.

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Al terminar la temporada, me invitaron a un partido de fútbol. Durante el partido, sin querer, pisé el pie de un jugador del otro equipo. En ese momento me dolió la rodilla y sonó bastante fuerte. Después salí del partido, me revisaron y me dijeron que solo había sido un golpe.

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Sin embargo, después de eso me dolió caminar durante aproximadamente dos semanas. Luego ya no me dolía tanto, pero me costaba trabajo correr.

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Cuando regresé a México en las vacaciones de diciembre, fui al doctor y me dijeron que tenía el ligamento cruzado y los meniscos rotos, y que necesitaba una cirugía y aproximadamente un año de recuperación.

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Me operaron el 23 de diciembre. Las primeras semanas me dolía un poco y, al principio, no le di mucha importancia a la fisioterapia. Pero eso me afectó mucho, porque se me complicaba doblar y estirar la rodilla. Esto me retrasó bastante, ya que tardé en completar la extensión necesaria para poder trabajar el músculo.

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Con el tiempo me di cuenta de la importancia de la fisioterapia para poder mejorar y regresar al deporte.

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